CIELO DE LA PALMA
La mayor concentración
de telescopios del hemisferio norte se encuentra en La Palma, lo que da
idea de la calidad que el cielo de la Isla ofrece para la observación
astronómica. Desde la inauguración del Observatorio del Roque de los
Muchachos, en el año 1985, los palmeros han dado sobradas muestras de
su sensibilidad y complicidad con la instalación, así como con las
exigencias que la misma implica. La conjunción entre la calidad del
cielo y el respeto de los ciudadanos de la Isla Bonita, de los
ciudadanos canarios, hacia el Observatorio del Roque de los Muchachos
-en 1988 se aprobó la Ley sobre la Protección de la Calidad Astronómica
de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias- hacen
que hoy en día este lugar siga siendo el mejor del mundo para la
investigación astrofísica
Nos complace comunicar a nuestros clientes que la casita El Manso cuenta desde estas fechas con un aliciente más, una bonita piscina .
Tomar el sol y darse un buen chapuzón después de haber recorrido algunos senderos relaja mogollón .
¡Ven y disfruta de ella!
La floración del tajinaste en la Caldera de Taburiente acaba de comenzar. El fenómeno anual de gran belleza se produce sólo durante 10 días. La espectacular e inusual estampa se puede contemplar en la subida hacia El Roque de los Muchachos, junto a la carretera LP4, en dos parcelas protegidas con vallados, informó la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.
La primera zona vallada se encuentra a 500 metros al este del Pico de la Cruz y la segunda, bajando de la residencia del astrofísico en dirección a Garafía, en el límite de los pinares.
En la primera parcela se aprecia el tajinaste azul genciana en flor (Echium gentianoides), que también se puede encontrar en los alrededores de la residencia del Instituto de Astrofísica de Canarias y en el Llano de las Ánimas, en Puntagorda. En la segunda zona se localizan especímenes de tajinaste rosado (Echium Wildpretii ssp Trichosiphon), que también crecen en otros lugares de la cumbre menos accesibles. Ambas especies son endémicas de las cumbres de La Palma, y sus poblaciones naturales, muy escasas y difíciles de observar. Debido a la presión de los herbívoros se refugian en acantilados inaccesibles.